Lili Loré Willi Porqué cuento infantil MIchael Ende 3

Tercera parte del cuento:

Segunda Parte del cuento

Primera parte del cuento

Lilí Lolé Willi Porqué.

Una divertida y disparatada historia

para los pequeños preguntones.

 

Willi se dice:  ¡Menudo Chasco!

pero enseguida al tío pregunta:

“¿Y cómo fue, tio Eduardo,

que no sonó en la radio la música?”.

“Porque la orquesta, muerta de risa, 

en calcetines vio al director,

el dedo gordo se veía

¡vaya jolgorio se formó!

En una acera sus dos zapatos se le pegaron sin más ni más.

¡Estaba el pobre avergonzado

y no podía marcar el compás!”

Entonces willi vuelve a animarse

y escucha todo satisfecho.

“¿Y los zapatos” , quiere enterarse,

por qué se pegaron así en el suelo?”

“Por una orden que dio el alcalde:

el encargado de carteles

embadurnó con cola las calles

en vez de hacerlo con las paredes.

Al mismo tiempo mandó a otra gente

que a las paredes dieran asfalto. 

¡Ay, el alcalde, que ideas tiene!

Todo al contrario lo va ordenando.”

Willis e rie a sus anchas.

¡Menudo lio que preparó!

“¿Por qué el alcalde cosas tan rara

aquel buen día les encargó?”

“Su voz conocía el vecindario,

mas por teléfono la mayoría

y, por desgracia, en ese caso

alguen su voz imitando había.

El propio alcalde se habia marchado

y realmente no estaba allí.

Por él habló su papagayo

rojo, amarillo y azul turquí.”

Y a Willi mucho le gustaría

saber entonces qué más pasó 

y le pregunta: ¿Por qué ese día 

el propio alcalde no fue el que habló?”

“Estaba enfermo, metido en la cama

muy, muy pachucho, muy delicado;

había perdido del todo el habla

por un gran susto que había llevado.

Nariz y boca del estupor

abiertas tenía de par en par.

Le dijo el médico: “Tenga valor

que esto muy pronto se pasará”.

Las pastillas y los medicamentos

Willi no quiere ni que le nombren, 

y así pregunta con miramiento:

“¿Por qué le dio tanto sustísimo a ese señor?”

“Desde una torre había mirado

la noche antes, de luna llena;

desde allí vio un montón de gatos

por los tejados y en las aceras.

Todos los gatos llevaban en el cuello

una pajarita, corbata o lazo

que anteriormente – tenlo por cierto –

pertenecía al tío Eduardo.”

Willi pregunta muy asombrado:

“¿ Entonces no puedes ya nunca más

llevar parajita, corbata o lazo?

¿Por qué los tuviste tú que tirar?”.

“¡Porque en realidad no me hacía falta!”,

se ríe el tío alegremente.

“Con esa barba tan larga y blanca

ya no podía verlos la gente!

¡Y así llegamos, querido niño, 

justo al lugar dónde empezamos, 

así que empieza ya por el principio

si es tu intención seguir preguntando!”.

Y Fin de éste maravilloso cuento sobre las eterna curiosidad de los niños y niñas, donde todas las historias les divierten y viven imaginando y soñando. La sonrisa curiosa de un niño como Willi es lo que nunca debemos perder, por grandes que seamos. ¡

Esperemos os haya gustado porque colorín colorado este preciosos cuento en verso se ha terminado!

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