Una mala noche Michael Ende 2º parte

(Segunda parte de Una Mala Noche de Michael Ende)

¡Sí , sí , seguro, claro que lo ha oído!

Y sin poder ya soportarlo

abandona la cama de un salto.

“¡Estoy perdido!”, piensa. “¡Estoy perdido!”

Busca entonces la luz a tientas,

pero la llave no da con ella.

¡Y la puerta tampoco está!

Y es que al revés estaba acostado.

Anda perdido de lado a lado

sin orientarse en la oscuridad.

El niño entonces se echa a llorar.

¡Peor fue el remedio que la enfermedad

pues de este modo le entro más miedo!

Sale corriendo y choca con algo:

“¡Plaf!”, cae la silla. “¡Cras!” un vaso

se hace añicos por todo el sueño.

Como en una pesadilla, corre que corre,

lega a otro cuarto, so sabe dónde.

En algún sitio quiere esconderse.

Sigue oyendo ruidos y un traqueteo

como si hubiera un gigante negro

y sus cadenas arrastrando fuese.

Por la escalera pretende huir,

quieree scapar, quiere salir,

más no consigue abrir la puerta.

Muerto de miedo, en un rinconcito

va y se acurruca el pobre niño.

¡Ay que miedo tiene! ¡Ay cómo tiembla!

El tiempo pasa oscuro y lento

y los minutos se hacen eternos.

Estas despierto procura en vano:

lo vence el sueño y se queda dormido,

acurrucado en el descansillo

de la escalera, ya casi helado.

De pronto se enciende la luz muy clara,

abre los ojos y ve alli dos caras:

¡Las de sus padres! ¡Por fin al vuelto!

Su padre entonces le coge en brazos,

lo lleva a la cama, hasta su cuarto,

deseando que tenga felices sueños.

La madre lo besa con cariño.

¿Qué le ha pasado, mi pobre niño?”

Le da verguenza admitir su miedo.

“Nada”, contesta. Ya sabes que yo…

no tengo miedo… ¡Ya soy mayor!

¿Dónde estuvisteis todo este tiempo?”

“En casa del tío.” Y muy bajito ya

pregunta el niño: ” ¿Verdad, mamá,

que el próximo día volveréis luego?”.

La madre sonríe. “¡Pues claro hijo!”

Y cierra los ojos, cansado, el niño

pero tranquilo al oir aquello.

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