
Una puerta había al final de un bosque encantado, una puerta bellísima de colores y con cantidad de dibujos hechos con tiza por muchos niños. Pero nunca nadie había conseguido abrirla. Era la puerta de los dibujos. Decía la leyenda que cuando entrabas en ella te convertías en pintor y todo lo que mirases lo podías plasmar en un lienzo. Maria, era una niña, que amaba pintar. Se pasaba el día pintando… aunque lo cierto es que no pintaba muy muy bien. Un dia ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽ es que no pintab...
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