
(Segunda parte de Una Mala Noche de Michael Ende) ¡Sí , sí , seguro, claro que lo ha oído!
Y sin poder ya soportarlo
abandona la cama de un salto.
"¡Estoy perdido!", piensa. "¡Estoy perdido!"
Busca entonces la luz a tientas,
pero la llave no da con ella.
¡Y la puerta tampoco está!
Y es que al revés estaba acostado.
Anda perdido de lado a lado
sin orientarse en la oscuridad.
El niño entonces se echa a llorar.
¡Peor fue el remedio que la enfermedad
pues de este modo le entro más mie...
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